Cómo están estimados lectores, después de algunos meses el cruel jefe me sacó del ostracismo para encomendarme la tarea de contarles de la sucedido en el Cenard. El partido jugado el sábado se definió en el primer tiempo cuando Sanfer estableció la diferencia.
El hockey de caballeros se ha convertido en un juego de transiciones. Los equipos cortan el ataque rival y se lanzan a su propio ataque. No existe la especulación propia de otros deportes como el fútbol en el que un equipo defiende en su campo o maneja el balón con pases laterales o hacia atrás.
Esto se vio claramente en el encuentro de este fin de semana. Se cortaba un ataque y se iba a la contra con un mínimo de 4 jugadores. La diferencia entre Sanfer y Banco estuvo en la velocidad y calidad de las transiciones defensa-ataque y ataque-defensa.
San Fernando fue más rápido y lúcido en cubrir el terreno para defender pero sobre todo en armar las jugadas de ataque. Allí se construyó el resultado final sumado a la buena ejecución de un par de cortos que en caballeros se asemejan cada vez más a un penal de fútbol.
Con la satisfacción de haber vuelto al ruedo se despide este cronista a la espera de una próxima crónica, no tan alejada en el tiempo.